Si vinieras a La Rioja y le preguntaras a un riojano de verdad qué se llevaría para comer bien unos días, esto es exactamente lo que te diría.
Platos cocinados como se ha hecho siempre, con productos de proximidad, recetas de aquí y cero complicaciones. Comida que sabe a casa, a pueblo y a mesa compartida. La pides por raciones, la guardas en la nevera de tu alojamiento y cada día decides: hoy esto, mañana aquello. Calientas en un momento y listo. Comer bien sin pensar.
Y si tu alojamiento tiene barbacoa, mejor todavía. En la selección también metemos carne típica de La Rioja, de la que se pone en la parrilla y hace que la gente se quede un rato más sentada a la mesa.
Esto no es para posturear.
Es para comer bien, sin líos.
Lo que elegiría un riojano cuando quiere acertar.